Opinión: "El apagón del 25 de febrero no solo cortó la electricidad, también desconectó a millones" - por Dra. Ivana Bachmann

Fotografía de la tarde-noche del 25/02/25, Santiago, Chile. Personas usando el WiFi de un Work Café Santander (Seguía funcionando gracias a UPS (baterías))

El 25 de febrero iba saliendo de almorzar y camino a un café cuando ocurrió el apagón. Entré al café y pudieron hacerlo con lo que aún tenían de agua hervida. En un principio no le presté demasiada atención al corte de electricidad hasta que escuché que en ese momento gran parte de la capital se encontraba sin suministro, y poco después que varias regiones también habían perdido acceso al servicio. Trabajando dentro del área de robustez de infraestructura crítica, recuerdo pensar "ah, tenemos para al menos unas 6 o 7 horas, quizás más".

El corte significó la pérdida de redes WiFi, dejando a millones dependiendo exclusivamente del Internet móvil, lo que sobrecargó rápidamente las antenas de telecomunicaciones (aún operativas gracias a sistemas de emergencia). Como consecuencia, muchos usuarios experimentaron conexión intermitente o total desconexión, afectando desde el acceso a información hasta la posibilidad de coordinarse con sus familias. Además, se produjo el cierre de comercios, el regreso masivo de trabajadores y peatones a sus casas, y el cese del funcionamiento de semáforos y del metro en la capital. 

Sin Internet ni electricidad, el transporte colapsó: multitudes caminaron kilómetros en busca de una micro o simplemente para llegar a sus hogares. Como si todo esto fuera poco, el apagón derivó en accidentes de tránsito, congestión en diversos puntos de la ciudad, e incluso pérdidas de vidas en casos de pacientes electrodependientes. Finalmente, con el pasar de las horas, se decretó estado de emergencia, noticia que para muchos no llegó a tiempo, pues el agotamiento de las baterías de respaldo dejó fuera de servicio las antenas restantes, aislando digitalmente a la población.

Si bien eventos de esta magnitud no son la norma, el apagón del 25 de febrero pone en evidencia nuestra creciente dependencia de Internet y la necesidad de garantizar su resiliencia en emergencias. Esto nos recuerda la importancia de estudiar la robustez de la infraestructura crítica, anticipar los puntos de falla de las redes digitales y asegurar que, incluso en condiciones extremas, las personas puedan mantenerse conectadas.

¿Qué podemos hacer para que Internet sea más robusto ante este tipo de crisis? Alguien lo tiene que estudiar. Es por esto, que en NIC Labs seguimos investigando y desarrollando tecnología para responder a esta pregunta y crear un mejor Internet del Futuro.


Ivana Bachmann - Investigadora Senior NIC Labs PhD en Ciencias de la Computación Académica y Profesora de la Universidad de Chile